25 octubre 2006

de camino

Se me pone cara de enamorada mientras camino...
Eso que nunca digo, salta de mi boca y se suicida junto al viento y junto al rastro que dejan los coches... y todas mis máscaras se me caen a los charcos, para no ensuciarme más las botas... Todo cobra sentido.
Mientras te imagino voy dejándote cartas sabrosas por las esquinas, para que puedas ir lamiéndolas de camino a tu casa... sin que nadie te vea ni te escuche susurrar. Todo para que no estés triste.
Sólo los árboles y los androides conocen esas palabras... a veces tan terribles. A veces tan luminosas y altas, que ni tropiezo ni me caigo.

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Nota: Por motivos ajenos a mí, se han suprimido las fotos anteriores de mi blog. Poco a poco, y con paciencia, iré recomponiéndolas.

18 octubre 2006

sueño, delirio o película




Mi película contigo seguramente la escribió Wong Kar Wai, lo que pasa es que no nos acordamos. Hoy, sin embargo, me he asustado al verte aquí diciéndome sí y diciéndome no.
Tengo claro que eres especialista en aguar secretos y en hacer malabares cuando el tiempo se detiene, porque sólo tú sabes desaparecer con esa mirada tan... que de tan indescriptible siempre se me queda clavada durante largos ratos. Ocurre desde aquella mañana tan injusta, cuando tu cama tenía ruedas y mi imaginación alas.
A ti venir te cuesta poco, pero marcharte te cuesta una barbaridad... Pero sigo desconociéndote por completo. Nada sé de tus manos, de tus huesos, ni de tus pasos de ladrona... Sin embargo anoche te abrazaste a mí, pidiéndomelo todo mientras llovía.
Aunque creo que sólo fue un sueño... o un delirio... o una de mis películas.

16 octubre 2006

a salvo


Los auriculares nos aislan del mundo.
Los sueños revuelven los universos.
Las banderas nos nublan la vista.
La religión nos limita la mente.
El dinero compra nuestro tiempo.
El trabajo ocupa nuestro tiempo.
El amor...
El amor casi siempre nos mantiene a salvo.

09 octubre 2006

your blue room


Creí soñar que una luz caleidoscópica me estaba despertando. Eras tú, muy consciente de tu cercanía, jugando con ella y conmigo como en ese baile de máscaras que improvisamos en el baño, justo antes de que llegara el huracán...
Llegó y me sorprendiste; me arrinconaste simulando un amor salobre y azul que se agitaba a mi alrededor... Mis pies se desprendieron del suelo y caí en tu cama, en tus rincones, en tus movimientos...
Los sonidos se tensaron, se rasgaron, y terminaron ahogándose cuando te vi venir. Tú que nada sabes de política, siempre terminas armándome una revolución.

06 octubre 2006

la habitación de la egiptóloga

Por las noches, desde la calle se veía una luz verde encendida tras su ventana. Sólo supe que era arqueóloga de origen irlandés, y que tomaba cerveza negra los viernes por la noche con el resto de su equipo.
Se convirtió en la mujer más enigmática y magnética que yo jamás había conocido. Alojada en mi hotel, se encerraba por las noches a descifrar manuscritos secretos hallados en el desierto. Era tenaz, inteligente... casi inaccesible. Una vez al mes viajaba a Egipto a continuar con sus descubrimientos de campo, para luego traer piezas y jeroglíficos al hotel. Yo siempre me impacientaba ante la espera de su regreso.
Me enamoré de ella una mañana de lluvia, cuando pronunció unas palabras insignificantes que después se convirtieron en una catástrofe para mí. Se iba a pasear algunas tardes con su bicicleta verde, dejando tras de sí la luz de su habitación parpadeando o rota. Algo me cambió por dentro desde que ella llegó. Intentaba dibujar en mi mente a la egiptóloga, pero nunca lo lograba. Nunca del todo. Apenas sabía nada de ella... porque apenas hablamos.
Y yo nunca cargué mi mirada de intenciones, ni fui valiente para acercarme, ni me atreví a pronunciar todo lo que me sacudía por dentro. Me tragué mi secreto. Más tarde subí, como en esa película, a una montaña... encontré un hueco en un árbol, y deposité allí mi secreto. Sé que cuando crecen sus ramas, el verde me delata.

04 octubre 2006

paseo en gris

Pasear por las calles de Madrid me trae recuerdos buenos y recuerdos malos. El asfalto me recuerda que soy urbana. Lo sé cuando bajo hacia ese lugar donde tanto me gusta tomar cañas y espiar a los desconocidos. Pero también me recuerda que huyo... que soy de campo, selvática, acuática, submarina, e incluso a veces un poco invertebrada.
Regreso a los cines, a los bares, a las reuniones en grupo en las que a veces digo mucho, y en las que otras veces me ausento mirando al techo mientras imagino películas en blanco y negro. Regreso a los tés compartidos, a la música alta tirada en la cama, a las velas encendidas simplemente porque sí. Regreso a los rostros y a su traducción. Regreso a la manga larga, aunque se me ocurran mil formas de disfrazarme y otras mil de desnudarme sin que nadie se entere.
Creo que, una vez más, he regresado con las suelas rotas. No sé lo que busco, pero sé que voy a encontrarlo.

02 octubre 2006

besos


Esta foto la hice en mi última escapada.
En el mar no sólo los peces se besan. Las rocas también.

01 octubre 2006

difusa

Anoche me sentí difusa porque imaginar se convirtió en un vicio.
Alyena dió una cena en su casa, y la reunión, ya a ciertas horas y con B. Holiday de fondo, cogió tinte de "club de la serpiente". Juanjo siempre es el culpable, y más ahora, con su nuevo bigote de personaje "2046", que a mí me encanta.
He estado releyendo "Rayuela" y me he quedado melancólica. Una vez conocí a alguien que renegaba de releer. Decía que era una pérdida de tiempo y un despilfarro de oportunidades para coger libros nuevos y desconocidos. Yo no opino igual... releer a veces es como volver a lugares que ya conoces, pero que simplemente te encantan. Las páginas y las palabras al releer también cambian un poco, y eso es lo mejor de todo. Todo cambia porque tú cambias y porque descubres cosas que antes ni veías.
Hoy empiezo libro nuevo: "Ada o el ardor" de Nabokov. Clea se empeñó en regalármelo por haber perdido un libro mío de Iris Murdoch en el tren. Estoy ansiosa por empezar, aunque también he despertado con ganas de jugar al cíclope contigo.