28 febrero 2007

planning

8:00-9:00: Despierto. Me enfrento a los posos del sueño contigo. Té english breakfast y cruasán. Calle despejada y pasos dormidos. Pienso y me invento la primera película del día.
9:00-17:00: Cartas, compañeras, furgoneta. Me encanta conducir mientras suena esa canción de Tracy Chapman. Cartas. Buzones. No soporto a una de mis compañeras. Segunda película del día. Un boxer se cruza conmigo, me hace caso, sonrío. Calles. Comida. Sol y césped. Furgoneta. Libre.
17:00-20:00: Casa. Ducha. Tetera humeante con Taj Mahal. Miro por la ventana. Te imagino. Películas una detrás de otra. Email. Regar las plantas. Lijar madera. Jeanette Winterson. Me enamoro...
20:00-1:00: Noche. Luna. Comprar cervezas. Casa de María y Juanjo. Batallas por contar. Cena. Cervezas. Me encanta María. Me encanta Juanjo. Música, música, música. Contesto a un sms. Conversación sobre "perros y gatos" y sobre infiernos que no existen. El amor, la vida, la curiosidad. Nos entra sueño. En casa de nuevo. Jeanette Winterson. Pienso en ti. Te hago el amor sin que estés. Me duermo, rendida.

24 febrero 2007

el juego


"Maldito sea el juego. ¿Cómo se puede seguir jugando cuando las reglas cambian constantemente? Me llamaré Alicia y jugaré al croquet con los flamencos. En el País de las Maravillas todo el mundo hace trampas y el amor es el País de las Maravillas, ¿no?"

(Escrito en el cuerpo; Jeanette Winterson)

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Duncan: Tras mucho rastrear en los rincones de las tiendas y de la red, y estando agotado en la editorial, encontré el libro. Creo que me estoy enamorando de J.W.

18 febrero 2007

para las valientes

17 febrero 2007

how to save a life


Mientras me escapo por la ventana, me fijo en cómo se ha dejado caer la lluvia. Suave como aquello que esperé; fría como los momentos aprendiendo a respirar bajo la almohada.

Ahora tú eres todo un regalo, porque ya no puedes estar más cerca de lo que soy. Me late todo... el sexo, la mente, la vida. Desaparezco un segundo para curarme de mis aventuras bajo el mar y de aquellos ascensos a todas tus cumbres.

Me empapé bajo la lluvia, y hoy tengo tos y frío constante.

Me he pasado la noche dibujando mariposas con el dedo, para no olvidarme de lo importante.

02 febrero 2007

la habitación de la exploradora italiana


Como bien se demuestra en la vida, en las películas y en los libros, hay amores que marcan para toda la eternidad. La exploradora italiana dejó tal peso dentro de mi corazón, que aún hoy me parece seguir intoxicada por metales pesados.
Nos conocimos en uno de sus viajes. Dio por casualidad con mi hotel, y estuvimos hablando casi la mañana entera en la que llegó. Me enamoré de ella al instante. Casi sin necesidad de que dijera nada. Sentí algo tan enorme y tan intenso como nunca en mi vida, y supe que esa vez todo sería diferente. Le ofrecí la habitación más grande del hotel, y la más llena de recovecos. Allí guardaba sus secretos, su desnudez y sus botas de exploradora, que siempre traía llenas de barro. Y allí, en aquella misma habitación, también me quiso guardar a mí.
La primera noche que hicimos el amor, lo hicimos a escondidas del mundo... Porque ni siquiera la Luna se enteró. Meses después, la exploradora me arrastró a Napoles, para que soñara junto a ella apoyada en su ventana. La luz era diferente... El mar, las calles, la ropa tendida que abanderaba el espíritu inquieto de aquella ciudad. Fue entonces cuando me sentí terriblemente feliz y desgraciada. Sin más; sin explicación.
La otra noche encontré la llave de su cuarto y me atreví a entrar. Casi logro verla sentada frente a la ventana. Allí siguen sus secretos conmigo, su desnudez... y allí siguen sus botas de exploradora.